Desde mi punto de vista, si bien la
práctica docente en línea debe llegar a rebasar la dicotomía entre lo educativo
y lo virtual para poder impactar de mejor manera en el significado social de lo
digital, también es necesario que la comunicación que se utilice sea precisa y
“se hable de lo mismo”. De ahí viene entonces la relevancia de apoyar las
acciones en las competencias mediacionales,
Dentro de las plataformas
tecnológicas que se utilizan, es fundamental tener los contenidos que ayuden al
alumno a relacionarse con el conocimiento, pero no en un sentido prioritario
para cualquiera de los elementos (educativos-virtuales), sino más bien, en una
interacción continua que privilegie las habilidades personales, los
conocimientos de los objetos materiales y conceptuales.
En otras palabras, es necesario que
exista un entorno de interacción entre los elementos del proceso
(docente-alumno), pero también el manejo adecuado de la información
(competencias comunicativas), que lleve a conocer la realidad, a la vez que
dota al alumno de elementos para que le otorguen su propio sentido, logrando la
interpretación y representación de los contenidos.
Es esto lo que entiendo como la
sustancia de la competencia de mediación, pues las cuatro tareas mediacionales
(conocimiento, aprendizaje, significación, objetivación), nos llevan al ¿qué
aprender?, ¿cómo aprenderlo?, ¿para qué aprenderlo? y ¿para quién tiene
sentido?, entre otros cuestionamientos que pueden surgirle al estudiante antes
de “hacer relevante” el conocimiento.
En mi práctica docente sucesiva, me
parecería sumamente importante considerar que al alumno se le debe
“representar” adecuadamente el objeto de aprendizaje; permitirle “interpretar”
sus elementos, siendo supervisado por mí y socializado con sus compañeros; para
llegar a “significar” los contenidos a partir del aprendizaje colaborativo.
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